Los testimonios del yo en la antigüedad
En la antigüedad, a pesar de que hay numerosos textos de no ficción que están escritos desde el yo o en primera persona, hay que distinguir aquellos que son obras morales para el mejor gobierno del espíritu o crónicas sin implicación personal del que las escribe y aquellas en las que el autor forma parte del relato.
Por ejemplo: la mayoría de obras filosóficas están escritas desde el yo, pero sin el yo. Es decir, tienen una aparente proximidad de alguien concreto que nos dice que hay que hacer, pero no nos explica nada de sí mismo, ni sobre sucesos acaecidos de su tiempo.
Hay, por ejemplo, las "Meditaciones" del emperador romano Marco Aurelio que pueden hacer creer que nos contará algo de su vida o su tiempo. En absoluto. Es una obra intemporal de pensamientos morales sin referencia a su vida.
En cambio, la obra "Anábasis" de Jenofonte, que describe una peripecia militar, resulta enormemente cercana por estar escrita en primera persona y ser Jenofonte testigo de la campaña, aunque no se refiera específicamente a él mismo.
También hay que mencionar la singular autobiografía de Flavio Josefo verdaderamente novedosa en su momento de la que no encuentro ejemplos parecidos, pero me es imposible pensar que fuera la única
Algo parecido sucede con las obras de Julio Cesar, los "Comentarios..." que además están escritos en tercera persona y César habla de él mismo como si fuera otro. Lo sustancial es que explica lo que vio.
En el Antiguo Testamento de La Biblia hay algunos libros escritos en primera persona, pero todavía no he decidido si es ficción o no ficción.



Comentarios
Publicar un comentario